Obi: atarse el cinturón

Originariamente, en aikido el color del cinturón (obi, 帯) no tenia significado. Cuando O Sensei inició su enseñanza en Japón, ya que muchos de sus alumnos provenían de otras artes marciales, quienes poseían cinturón negro podían utilizarlo. Con la difusión del aikido en occidente se comienza a utilizar el sistema de colores.

Jigoro Kano, fundador del judo, instauró un sistema de grados que dividía a los alumnos en kyus y en danes. Para identificar este nivel jerárquico, además de la distribución que se debe mantener en la fila para saludar al inicio y fin de la clase, estableció tres colores distintos: blanco (6º, 5º y 4º kyu), marrón (3º, 2º y 1º kyu) y negro (1º a 5º dan).

Quien impulsó el desarrollo del judo en Francia y gran parte de Europa fue Mikonosuke Kawaishi, maestro japonés de jujutsu y judo. Ya que sostenía que trasladar los mismos métodos de enseñanza japoneses en occidente no era lo más apropiado, ideó un sistema de colores asociados a los diferentes grados de aprendizaje: blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón, que corresponden a los grados kyu desde el 6º al 1º. Se observa que el orden de colores elegido representa un oscurecimiento del tono. En Europa resultó un enfoque pedagógico muy eficaz para la promoción y el desarrollo de las artes marciales.

Dentro del aikido Aikikai se mantiene este sistema de graduación kyu-dan heredado del judo. El máximo grado a otorgar es el 10º dan. Sin embargo, en las escuelas más tradicionales no se utilizan colores en los cinturones o sólo se emplea el blanco y el negro.

Al margen de este sistema y según la tradición, el cambio de colores desde el blanco hasta el negro representa la alteración del color natural de la prenda. El obi blanco, que representa la inocencia e ignorancia de los estudiantes noveles, iba oscureciéndose debido a su uso continuado, de modo que un practicante avanzado portaba un cinturón usado y oscuro. Por ello, tradicionalmente no se lava el obi.

El obi no se ata con un nudo en concreto. Sin embargo, debe quedar simétrico, dando dos vueltas sobre sí mismo a la altura de la cadera y terminado por delante con la misma longitud cada lado. Este equilibrio es la muestra de un artista marcial también equilibrado y centrado.

Atarse el obi. Fernando Villasanta sensei

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